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Linha da Vida

Linha da Vida.

 
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Publicado por en 28/02/2012 en Agape

 

La Hierba Crece Sóla

El arte más grande del mundo es ser discípulo. No se puede comparar con ninguna otra cosa. Es algo único e incomparable. No existe nada parecido en ninguna otra relación, no puede existir nada parecido.

Ser discípulo, estar con un maestro, es entrar en lo desconocido.

Es un asunto en el que no puedes ser muy agresivo. Si eres agresivo, lo desconocido nunca te será revelado. Es algo que no puede ser revelado a una mente agresiva. Esa es la índole de su naturaleza, hay que ser receptivo, no agresivo.

La búsqueda de la verdad no es una búsqueda activa, es una profunda pasividad; en tu profunda pasividad recibirás. Pero si eres demasiado activo, si te involucras demasiado, fallarás. Se trata de ser como un vientre materno, femenino, de recibir la verdad como una mujer recibe un embarazo.

Recuerda esto… así luego podrás comprender muchas cosas más fácilmente.

Estar cerca de un maestro significa ser pura pasividad, absorber todo lo que el maestro da, todo lo que el maestro es; sin preguntar. En cuanto empiezas a preguntar te vuelves agresivo, pierdes la receptividad, te vuelves activo. Desaparece lo pasivo, lo femenino.

Nadie ha encontrado jamás la verdad con una actitud masculina… agresiva, violenta. No es posible. A la verdad se llega muy silenciosamente. En realidad, tú esperas y ella llega a ti. La verdad te busca a ti, como el agua busca el suelo profundo, se desliza hacia abajo, encuentra un lugar, y se convierte en un lago.

Una mente activa está demasiado llena de ella misma; una mente activa cree que sabe la verdad. Cree que uno solo tiene que preguntar, por lo menos la pregunta sí se sabe; solo hay que buscar la respuesta.

Pero cuando uno se vuelve pasivo, ni siquiera sabe la pregunta. ¿Cómo preguntar? ¿Qué preguntar? No hay pregunta, uno no puede hacer otra cosa que esperar. Eso es la pacienca -infinita paciencia-, porque no es una cuestión de tiempo, no se trata de esperar unos cuantos meses, o unos cuantos años. Si tu paciencia es para unos cuantos años, no servirá de nada, porque una mente que piensa que tiene que esperar durante tres años, en realidad no está esperando. Está activamente atenta; cuando hayan pasado los tres años, entonces podrá saltar, ser agresiva y preguntar; entonces él podrá decir que el periodo de espera ya ha pasado, que tiene derecho a saber. No es así. Nadie tiene nunca derecho a saber la verdad.

De repente llega el momento en que estás preparado, y tu paciencia ya no es de tiempo, sino de eternidad; no estás esperando algo, sino simplmente esperando, porque la espera es hermosa; la espera en sí es una meditación muy profunda, la espera es un logro inmenso; ¿a quién le importan las demás cosas? Cuando la espera aparece, adquiere la cualidad de eternidad. Entonces estás preparado inmeditamente. No tienes derecho, recuerda; tú no puedes demandar.
Tú simplmente estás preparado y ni siquiera eres consciente de que lo estás. Porque la propia consciencia sería un impedimento para tu disposición; la propia consciencia mostrará que el ego está ahí, observando desde un rincón, oculto en alguna parte.

Y el ego siempre es agresivo, esté oculto o nó, sea obvio o no, es agresivo. Incluso oculto en el rincón más profundo del inconsciente, el ego es agresivo. Y cuando digo que el arte de ser discípulo es volverse completamente pasivo, quiero decir: disuelve el ego. Entonces no habrá nadie para preguntar, para pedir, simplemente no hay nadie; tú eres una casa vacía, un profundo vacío, simplemente estás esperando. Y de repente, sin pedirlo, te es concedido todo lo que hubieras podido imaginar.

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Osho

 

Una historia para pensar…

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después….

Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.

Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.

La verdad es que NO HAY MEJOR MOMENTO PARA SER FELIZ QUE AHORA MISMO.
Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de luegos, de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas… No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es AHORA ….ATESORA CADA MOMENTO QUE VIVES, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que EL TIEMPO NO ESPERA POR NADIE.

Así que deja de esperar hasta que termines la Universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana; hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente ÉSTE PARA SER FELIZ….

LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS DINERO, AMA COMO SI NUNCA TE HUBIERAN HERIDO, Y BAILA COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO.

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Osho

 

El poder de la sonrisa (UCDM)

Te has dado que sólo una leve sonrisa en tus labios puede levantar tu ánimo y el de los demás?

Una sonrisa alivia al corazón más dolorido; mantener el buen humor; ayuda a conservar la paz del alma; estimula la salud; suaviza tu expresión y embellece el rostro; hace más fácil cualquier circunstancia (por más difícil que parezca); inspira buenos pensamientos y abre las puertas a la generosidad propia y de los demás.

Cuando sientas que la vida es una carga, busca el motivo que te haga sonreir, hasta que notes que la seriedad y severidad se vayan desvaneciendo. Sonríe hasta sentir la tibieza de un solicito primaveral en tu propio corazón, la frescura de aguas claras de manantial en tus pensamientos.

Cuando sonríes con frecuencia, tu rostro se relaja y contagias felicidad. Tu sonrisa irradia. Se dice que la sonrisa “tiene muchos trabajos que hacer”. Ella es tu instrumento: la caña para pescar (amigos, clientes, compañeros, almas afines); es el puente para acercarte a otros; es el abrazo a distancia, la caricia sin tacto, la palabra de amor silenciosa…

Sonríe siempre: A los amigos, a tu familia, a tus vecinos, a tus compañeros, a tus allegados, a los niños, a los ancianos. Tu sonrisa será un amplificador del amor, un resonador, un eco que hará reproducirse y multiplicarse la alegría y la amistad.

Pero también ante la gente triste, apesadumbrada, tímida, sufrida, desconfiada, amargada. Sonríe ante tus pruebas, ante la soledad, ante la incertidumbre. Tu sonrisa llevará esperanza y abrirá nuevos horizontes.

Envíate una sonrisa a ti mismo cuando haces las cosas bien y obtienes buenos resultados, pero también cuando te equivoques y aprendas qué hacer y qué no hacer. Sonríete, perdónate y disponte a corregir lo que sea necesario corregir.

Y, sobre todo, sonríele a Dios y al Universo, mientras aceptas con amor todo lo que Él tiene para ti. Sentirás que la vida es una radiante sonrisa que el Creador te envía en cuanto te rodea y vivirás en el amor y la Luz.

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Agape

 

Sin la culpabilidad el ego no tiene vida

Experimentas culpabilidad, pero no sabes por qué. Al contrario, la asocias con un extraño surtido de “ideales del ego”, en los que, según él, le has fallado. Sin embargo, no te das cuenta de a quien le estás fallando es al Hijo de Dios al considerarlo culpable. Al creer que tú ya no eres tú, no te das cuenta de que te estás fallando a ti mismo. La paz y la culpabilidad son conceptos antitéticos y al Padre sólo se le puede recordar estando en paz. El amor y la culpabilidad no pueden coexistir, y aceptar uno supone negar el otro… Sin culpabilidad, el ego no tiene vida, y el Hijo de Dios está libre de toda culpa… Si no te sintieses culpable, no podrías atacar, pues la condenación es la raíz del ataque. La condenación es el juicio que una mente hace contra otra de que es indigna de amor y merecedora de castigo. y en esto radica la división, pues la mente que juzga se percibe a sí misma como separada de la mente a la que juzga, creyendo que al castigar a otra mente, puede ella librarse del castigo. Todo esto no es más que un intento ilusorio de la mente de negarse a sí misma y de eludir la sanación… Pues la culpabilidad es lo que ha hecho que el Padre esté velado para ti…

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Osho

 

“Busca pero no halles”, es la consigna del ego

El ego está seguro de que el amor es peligroso, y ésta es siempre su enseñanza principal. Nunca lo expresa de ese modo. Al contrario, todo el que cree que el ego es la salvación parece estar profundamente inmerso en la búsqueda del amor. El ego sin embargo, aunque alienta con gran insistencia la búsqueda del amor, pone una condición: que no se encuentre. Sus dictados, por lo tanto, pueden resumirse simplemente de esta manera: “Busca pero no halles”. Esta es la única promesa que el ego te hace y la única que cumplirá. Pues el ego persigue su objetivo con fanática insistencia, y su juicio, aunque seriamente menoscabado, es completamente coherente… La búsqueda que el ego emprende está por lo tanto, condenada al fracaso. Y como te enseña también que él es tu identidad, su consejo te embarcará en una jornada que siempre acaba en una percepción de auto-derrota. Pues el ego es incapaz de amar, y, en su frenética búsqueda de amor, anda en pos de lo que teme encontrar… Tu mente es la que cree en él y la que le otorga existencia. Sin embargo, es también tu mente la que tiene el poder de negar su existenciam y eso es sin duda lo que harás cuando te des cuenta exactaemnte de la clase de jornada en la que el ego te embarca.

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Osho

 

¿Qué es el ego?

El ego es una creencia tuya. Su existencia depende de tu mente. El ego no es más que una confusión con respecto a tu identidad… No le tengas miedo al ego. Él depende de tu mente, y tal como lo inventaste creyendo en él, puedes asi mismo desvanecerlo dejando de creer en él…

El ego puede permitirte, y de hecho lo hace, que te consideres altanero, incrédulo, frívolo, distante, superficial, insensible, desapegado e incluso desesperado, pero no te permite que te des cuenta de que realmente tienes miedo. Minimizar el miedo, pero no deshacerlo, es el empeño constante del ego, y es una capacidad para la cual demuestra ciertamente gran ingenio. ¿Cómo iba a poder predicar separación a menos que la reforzase con miedo?… La más seria amenaza para el ego es pues, que te des cuanta de que cualquier cosa que parezca separarte de Dios es únicamente miedo, sea cual sea la forma en que se manifieste e independientemente de cómo el ego desee que la experimentes…

El miedo es un síntoma de tu profunda sensación de pérdida. Si al percibirlo en otros aprendes a subsanar esa sensación de pérdida, se elimina la causa básica del miedo.

 
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Publicado por en 01/07/2011 en Osho